La leyenda sin medalla
- Deporte Desconocido
- 24 feb 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 21 may 2020
Derek Redmon logro lo que muy pocos consiguen, convertirse en leyenda de los Juegos Olímpicos sin haber ganado una sola medalla.
Hugo García García
La historia del deporte está repleta de grandes hazañas logradas por campeones reconocidos, sin embargo, no hace falta ganar un campeonato o una medalla para convertirse en leyenda, como bien demostró el atleta Derek Redmon.
Derek nació el 3 de septiembre de 1965 en Bletchley, Reino Unido. Desde muy joven comenzó a practicar diversos deportes, destacando por encima de todo por su gran velocidad y explosividad, lo que finalmente le llevo a decantarse por el atletismo, más concretamente las pruebas de velocidad.
Apenas siendo un adolescente, Derek comenzó a sorprender a propios y extraños con su velocidad en la categoría de los 400 metros lisos, una categoría a la que posteriormente se dedicaría de manera profesional. Sus grandes actuaciones y triunfos hicieron que se posaran sobre él unas altas expectativas. Lejos de asustarse, el joven Derek fue cumpliendo con cada una de ellas, logrando con tan solo 19 años el récord nacional de los 400 metros lisos, por lo que su siguiente objetivo debía ser obtener una medalla en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988.
Su preparación para esos juegos no pudo ser mejor. En 1986 gano el oro en la prueba de relevos 4x400 con su país en los Mundiales de Atletismo; ese año también ganó el oro en el Campeonato Europeo de Atletismo y en los Juegos de la Commonwealt. El siguiente año repitió triunfos con el equipo nacional, aunque siempre superados por los grandes dominadores de la competición, Estados Unidos. En el aspecto individual, Derek siempre se quedó a las puertas de las medallas importantes durante su preparación para los juegos, aunque su gran juventud y progresión hacía prever que en Seúl rompería su mala suerte

A QUESTION OF SPORT LATE 80’sCollection. (s. f.). Derek Redmond [Fotografía]. Recuperado el 19-05- 20 de https://www.ebay.co.uk/itm/A-QUESTION-OF-SPORT-GREAT-BRITAIN-ATHLETICS-DEREK-REDMOND-/171154282575
Sin embargo, todo se torcería poco antes del comienzo de los Juegos Olímpicos. A un mes de la disputa de la prueba, Derek sufrió una lesión en el tendón de Aquiles de su pierna derecha, lo cual le provocaba un tremendo dolor al caminar y le impedía la práctica del deporte. Como medida desesperada, Derek dejó de entrenar y realizar cualquier tipo de actividad física con el objetivo de que esos dolores remitieran y pudiera participar en los juegos.
El plan parecía haber funcionado, pero tan solo 5 minutos antes de la prueba en Seúl, durante el calentamiento, el atleta volvió a sentir los dolores en su tendón de Aquiles, por lo que tuvo que retirarse de la prueba antes del inicio de la competición. La lesión resulto mucho más grave de lo esperado, ya que necesitó hasta cinco cirugías y más de un año de parado para recuperarse.
En esta recuperación fue clave la figura de su padre, Jim Redmon, quien estuvo a su lado durante todo el largo proceso y le animó para que no dejara el deporte y siguiera delante compitiendo, sabedor del gran potencial que tenía su hijo.
De este modo, una vez totalmente recuperado, Derek volvió a competir, en este caso con la mira puesta en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992. Su preparación fue de nuevo magnífica: oro en los mundiales de Tokio realizando una carrera espectacular que hacía ver que la lesión estaba olvidada y que iba a por todas en Barcelona.
De esta manera llegamos al 3 de agosto de 1992, día en que se disputaría la prueba de los 400 metros lisos. Durante las semifinales, Derek superó a sus rivales con una gran facilidad, clasificándose para la final sobradamente, así que todo parecía ir perfecto para el británico. Y por fín llego el momento esperado, la gran final que Derek llevaba 4 años esperando. Todos los competidores comenzaron a un gran ritmo, sin embargo, Derek volaba sobre la pista y todo parecía indicar que por fin lograría el ansiado metal olímpico.
No obstante, a unos 200 metros de la línea de meta, Derek sufrió de nuevo un fuerte dolor en su pierna derecha que le hizo detenerse, siendo superado de esta forma por todos sus rivales, para más tarde caer al suelo al serle imposible mantener la verticalidad. Una camilla intentó sacarle de la pista, pero él se negó ya que quería acabar la carrera de cualquier forma. En ese momento, su padre Jim, que se encontraba en la grada, sorteó las medidas de seguridad y consiguió llegar hasta su hijo en la pista para ayudarle a terminar la carrera, en una de las acciones más emotivas y recordadas de la historia del deporte.
La carrera de Derek Redmon en Barcelona 1992. Fuente: Youtube Autor: Olympic Recuperado: 10-05-20
Contra todo pronóstico, esa sería la última prueba que Derek disputaría en su carrera deportiva. La vida de Derek sufrió un duro golpe del que le costaría recuperarse, no obstante, su padre, el cual fue su gran apoyo a lo largo de su vida, hizo que no se rindiera y practicara otros deportes buscando que el joven saliera de ese duro bache.
De esta forma, en los siguientes años Derek practicaría deportes como el baloncesto, donde llegó a ser internacional con Gran Bretaña, y el rugby, donde no logró destacar. Actualmente se dedica al mundo empresarial, siendo copropietario del equipo de motociclismo Spliath Redmon al tiempo que da charlas donde cuenta su historia, en un intento por ayudar a jóvenes con circunstancias poco favorables, haciéndoles ver que, como en su caso, en esta vida todo esfuerzo tiene su recompensa.
BIBLIOGRAFÍA












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