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La controvertida carrera profesional de J.C. Owens

Actualizado: 21 may 2020

El atleta afroamericano que pudo haberse convertido en el mejor atleta americano de la historia, pero su carrera se vio truncada por el segregacionismo racial imperante en los EE. UU.

Jesús García Luque



James Cleveland Owens, o Jesse Owens, como lo apodó por equivocación un antiguo profesor de secundaria. Nació en 1913, en Alabama, localidad sureña de Estados unidos. En el seno de una familia pobre, la familia Owens tuvo que huir del sur del país, evadiendo la creciente discriminación hacia los afroamericanos para mudarse a Ohio, en busca de una mejor vida.

Durante su adolescencia, Jesse Owens, comienza a compaginar sus estudios con trabajos de poca monta para llevar dinero a casa. Al mismo tiempo, comienza a interesarse por las carreras de velocidad durante sus primeros años de Instituto. La primera persona en interesarse por el joven americano fue Charles Riley, un profesor de su instituto graduado en educación física. Charles Riley vio en Owens una proyección increíble y lo educó para convertirlo en una persona respetada y con valores.


Fuente: Blog Fran Lopez


Jesse Owens comienza a hacerse un nombre. Durante su etapa en secundaria, enseguida comienza a dominar los 100 y 200 metros lisos, el salto de longitud y las carreras de obstáculos. Inmediatamente, fue llamado por las mejores universidades del territorio, pero finalmente se decantó por la Universidad Estatal de Ohio. El americano era considerado como el mejor atleta de la Universidad de Ohio. A pesar de esto, no le impidió sufrir numerosos episodios racistas durante su estancia en la facultad. Fuera de la pista, por su sangre africana, al atleta no se le permitía comer en restaurantes y tenía coger la comida para llevar. Además, tenía totalmente prohibido vivir en el campus universitario junto al resto de compañeros de equipo.

Larry Snyder, fue el hombre encargado de mejorar el rendimiento del joven atleta. Larry era conocido por sus métodos innovadores, a la par que excéntricos. Para desarrollar la zancada de sus atletas, creía que el ritmo de la música de un fonógrafo serviría para mejorar el rendimiento de sus corredores. Jesse fue el primer capitán de color negro en una Universidad estatal.

En 1935, la NCAA, la asociación que organiza eventos deportivos en universidades americanas creó un formato deportivo en el competerían las diez mejores universidades en diferentes deportes: Lacrosse, golf, futbol americano, Hockey sobre hielo y atletismo, entre otros. El atleta afroamericano pensó que sería un buen escenario para darse a conocer y poder disputar los Juegos Olímpicos que se celebrarían en Berlín. Desafortunadamente, Jesse Owens tuvo un desliz bajando las escaleras de su domicilio que le provocó una lesión en la espalda, a lo que Larry, su hombre de confianza, le insistió en que no debía participar, pero J.C. no lo aceptó, a pesar de los fuerte dolores.

El 25 de mayo fue la fecha indicada para celebrar el evento deportivo en Michigan. Como era de esperar, allí estaba el plusmarquista sureño preparado para convertirse en leyenda del deporte tras lograr cuatro récords mundiales en un solo día. Esa misma tarde, Owens igualó el récord de 9.4 segundos en 100 yardas (91 metros), minutos más tarde estableció una nueva marca en salto de longitud llegando a los 8,13 metros de longitud siendo el primer saltador en rebasar la barrera de los ocho metros, seguidamente corrió en 200 yardas estableciendo una nueva marca mundial de 20,3 segundos, y para finalizar, hizo su sombra aún más grande ganando la modalidad de 200 yardas con vallas, con una nueva plusmarca mundial de 22.6 segundos que le convierte en el único deportista en lograr dicha hazaña hasta el momento.

A un año de la celebración de los undécimos Juegos Olímpicos de la etapa moderna, la vida de Jesse Owens cambia, pasa de ser un joven universitario para ser reconocido como celebridad nacional. Era un momento importante en la carrera de Jesse para conseguir participar en los Juegos Olímpicos de Berlín (1936), pero sobre la pista comenzó a hacerle frente un nuevo competidor afroamericano, Eulace Peacock. Owens era un velocista imponente pero sus arrancadas eran lentas, una debilidad que Peacock supo aprovechar para ganar terreno ante Owens. En Nebraska, el rival afroamericano se imponía a Owens igualando la plusmarca mundial de 100 metros lisos y el periódico New York Times lo ensalzaba en la portada de sus periódicos como el atleta idóneo para conseguir el oro olímpico.

Meses antes de la celebración de las olimpiadas una manifestación estalla en Estados Unidos tras la escandalosa política antisemita que estaba desarrollando el gobierno de Adolf Hitler. Un gran número de personas reclamaba el boicot a los Juegos Olímpicos y la retirada de los atletas. Por su parte, el presidente americano, Roosevelt insistió en participar para no romper la relación cordial que tenían con el gobierno alemán. Finalmente, el Comité Olímpico Estadounidense convocó a 380 deportistas para ir a la capital alemana. Peacock quedó excluido por lesión, mientras que Owens consiguió ser seleccionado, para posteriormente hacer historia en Alemania.

Jesse Owens llega a una ciudad rodeada de publicidad nazi y un dictador que conspiraba contra la raza negra y judía, por lo que las raíces del corredor no iban a ser un aspecto favorable. Antes de embarcar, el plusmarquista dejó una frase para el recuerdo: “Mis antepasados fueron trasladados a través del Océano Atlántico desde África a América como esclavos, por hombres que creían que tenían derecho a ser propietarios de otros hombres. Yo subo a un bordo de este barco para regresar a través del Océano Atlántico y batallar contra Adolf Hitler.

El régimen nazi convirtió la dominación alemana en los Juegos Olímpicos en un objetivo nacional, era el momento de demostrar la superioridad de la raza aria por encima del resto. Hitler insistió en que sus atletas demostrarían ser los mejores en todos los deportes. Los atletas alemanes según el Führer debían ser delgados y esbeltos, veloces como galgos, resistentes como el cuero y duros como el hierro.

El 1 de agosto daban comienzo los Juegos Olímpicos con la modalidad de 100 metros lisos y Owens logró imponerse en la recta final a su compañero de equipo Ralph Metcalfe alzándose con el ansiado oro olímpico. Al siguiente día, el afroamericano compite en salto de longitud contra el alemán Lutz Long, principal favorito. En sus dos primeros saltos, Owens obtiene resultado nulo. Ante la impotencia provocada, Lutz Long tiene un acto de bondad acercándose a Jesse y ofreciéndole ayuda. El alemán le indicó que podía salta varios centímetros antes de la línea para evitar un nuevo nulo. En el último salto Jesse Owens alcanzó los 8,07 metros de longitud y logró imponerse a los 7,87 del atleta ario. En la entrega de medalla ambos se abrazaron dejando una imagen para el recuerdo, ya que en aquella época estaba prohibido que un alemán se relacionara con una persona de color.


Fuente: La brújula verde


El 6 de agosto gana su tercera medalla de oro en la especialidad de 200 metros lisos superando el récord olímpico y dejando el listón en 20,7 segundos. Tres días más tarde, los estadounidenses anuncian cambios inesperados en su equipo para competir en los 4x100 metros. Los atletas judíos Marty Glickman y Sam Stoller fueron sustituidos por Jesse Owens y Metcalfe, decisión que generó gran controversia. Días más tarde, se conocería la negación del gobierno nazi a que participarán atletas judíos en las olimpiadas. Finalmente, el equipo de Jesse Owens paró el crono en 39,8 segundos logrando una nueva marca mundial. Jesse consiguió ser el primer atleta negro en lograr 4 medallas de oro en unas olimpiadas con tan solo 23 años

La controversia giró en torno al plusmarquista campeón cuando en ninguno de los actos de entrega de medallas aparecía Hitler repartiendo las medallas olímpicas. Una polémica que a día de hoy no se sabe exactamente qué sucedió, y que ha servido incluso para filmar una película ‘el héroe de Berlín’. Voces críticas afirman que los dirigentes alemanes estaban furiosos por las victorias del deportista afroamericano y que abandonaron el estadio en cada una de sus celebraciones. Sin embargo, Jesse Owens aseguró en una entrevista para The Pittsburgh Press: “Hitler tenía controlado su tiempo para llegar al estadio como para marcharse. Sucedió que debía irse antes de la entrega de medallas de los 100 m. Pero antes de que se fuera yo me dirigí a una transmisión televisiva y pasé cerca de él. Él me saludó y yo le correspondí. Creo que es de mal gusto criticarle si no estás enterado de lo que realmente pasó”, insistió Owens.

Tras la conclusión de los Juegos Olímpicos, el Comité estadounidense aprovecha la fama de Jesse Owens organizando una gira por Europa para recaudar fondos para la UAA (Unión Atlética Amateurs). El cansancio, la falta de comida y una escasa compensación económica hicieron que el atleta más famoso hasta el momento abandonara la gira para volver a su país. El joven atleta pensó que a su vuelta su país de nacimiento le lloverían las ofertas de patrocinio, pero la historia fue distinta. El presidente del COE, Avery Brundage, suspendió y privó al atleta de participar en cualquier evento oficial deportivo en Estados Unidos, por lo que la carrera profesional de Owens había concluido de manera prematura, a los 23 años.

Los fructíferos contratos ofrecidos resultaron ser ofertas fantasmas, el antílope de ébano como así le apodaron tras su éxito en Berlín tuvo que empezar de cero para mantener su economía. Para solucionar sus problemas financieros Jesse Owens tuvo que competir en eventos mediocres para ganar un sueldo. Viajó a Cuba para enfrentarse a un caballo de carreras, un espectáculo que para muchos era una exhibición que recordarían siempre, mientras que para el propio Owens la carrera no engrandecía su trabajo. Inició la carrera con 30 metros de ventaja, y terminó adjudicándose con la victoria.

Continuó ganando dinero en carreras contra caballos, pero los escasos contratos, el pago de impuestos, y una demanda interpuesta por el gobierno americano debido a los ingresos recibidos en las carreras de caballos hicieron que el exitoso atleta se declarara en banca rota. Poco a poco el plusmarquista fue desapareciendo de la vida pública, los medios de comunicación se olvidaron de él abandonándolo a su suerte.

En 1955, para ayudarlo en sus problemas económicos, el presidente Estadounidense Eisenhower lo nombra embajador de buena voluntad, para promocionar la imagen capitalista de USA por todo el mundo. Sus primeros viajes fueron a la India, Singapur, Malasia entre otros, para hablar sobre el estilo de vida americano. A la vez, daba charlas motivadoras donde contaba experiencias personales y pronto se convierte en un ejemplo de profesionalismo en el mundo del atletismo, para las nuevas generaciones.

No fue hasta la década de 1960 cuando empezó a recibir una lluvia de ofertas que lo llevó a participar en diversos programas televisivos y anuncios publicitarios. En 1974, ingresó en el salón de la fama del atletismo de los Estados Unidos. Jesse Owens muere el 31 de marzo de 1980 a causa de un cáncer de pulmón a los 66 años.

El atleta más importante de la historia de los Estados Unidos se fue, dejando en el recuerdo un gran legado. El atleta tras colgarse 4 medallas de oro pensó que sería aclamado en los Estados Unidos, pero fue recibido con un trato lamentable. El presidente Roosevelt nunca lo recibió ni felicitó tras su gesta excusándose de estar ocupado, aunque la realidad era bien distinta, no quiso saludar al atleta afroamericano por el simple hecho de ser negro. Paradójicamente, el atleta en Alemania podía caminar sin ningún tipo de restricción, mientras que en su país natal debía alojarse únicamente en hoteles regentados por personas de su misma raza.

El antílope de ébano nos enseñó que la integración de la comunidad negra en la vida cotidiana y en el deporte era posible. El plusmarquista siempre será recordado como el atleta negro que humilló a la raza aria de Adolf Hitler.









Bibliografía



 
 
 

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