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La increíble historia del ‘Hoyt Team’

Actualizado: 21 may 2020

Dick y Rick, padre e hijo, son un claro ejemplo de superación para muchas familias en el mundo

Jesús García Luque



Esta historia de mucho sacrificio comienza en 1962 con el nacimiento de Rick Hoyt, que llegó al mundo de la manera más trágica que te puedas imaginar. Rick nació con el cordón umbilical enrollado al cuello, lo que le provocó una irreversible lesión cerebral causada por la falta de oxígeno en el cerebro. Desde un primer momento, los médicos fueron muy claros con la familia Hoyt. El pequeño había sufrido graves daños cerebrales que lo iban a imposibilitar hablar y moverse el resto de su vida, por lo que en estado vegetativo la mejor decisión iba a ser internarlo en un centro para discapacitados.

Tanto Dick como su esposa, obviaron el diagnostico de los profesionales y lo intentaron criar dándole toda la atención pertinente. Rick era el centro de atención y siempre participaba en todo”, asegura Dick en una entrevista.

Nadie se dio cuenta de que la inteligencia del joven iba mucho más allá de lo que se creía, hasta que cumplió los 10 años. Sus padres se percataron de que Rick podía percibir todo lo que pasaba a su alrededor, el pequeño seguía a sus padres con la mirada cada vez que ellos pasaban por su lado. Al año siguiente, la familia decidió llevar a su hijo a Tufts University, una universidad privada de ingeniería en Massachusetts (EE. UU.), para conocer el alcance de su lesión.

Los científicos realizaron varias pruebas al joven para descubrir si pudiese comunicarse en un futuro. “No hay ninguna forma, su cerebro está paralizado”, le comunicaron a Dick. El padre no quiso perder la esperanza y para sorpresa de los profesionales les pidió que le contarán un chiste. Y Rick sonrió.


Fuente: La iglesia oasis


La familia Hoyt quiso avanzar más en su investigación y donaron 5000$ a la universidad privada para desarrollar un sistema de comunicación que permitiera a Rick comunicarse. Los científicos lograron fabricar un ordenador que podría controlar con el movimiento lateral de su cabeza. Podía escoger las letras que había en su pantalla y lentamente escribir pensamientos. Los resultados fueron positivos, sus primeras palabras fueron “Vamos Bruins” en referencia al equipo de hockey Hierba de la ciudad de Boston.

En 1975, a los 13 años, Rick Hoyt fue admitido en la Universidad Pública de Boston. Dos años más tarde, uno de sus compañeros sufrió un golpe jugando a Hockey que lo dejaría paralítico. La universidad organizó una carrera benéfica para recaudar fondos y Rick cumplió algo que parecía imposible, correr esa carrera. 1977, fue el primer año que Dick y Rick participarían juntos en una carrera. El pequeño le hizo una proposición que más tarde se convertiría en rutina. ¿Papa correría conmigo una carrera de 5 millas?, fueron las palabras que Rick escribió a través su ordenador. Dick, un ex coronel de las fuerzas armadas de EE. UU. no dudo en complacer a su hijo y llegaron juntos a la meta. Al terminar el evento, Rick le dijo a su padre “Hoy, no me he sentido como un discapacitado, unas palabras que le cambiarían la forma de ver la vida. El amor al deporte que desprendía Rick hizo que Dick comenzará a entrenarse para nuevos retos junto a su hijo.

En 1979, se presentaron a la Maratón de Boston. Los organizadores eran reacios a que un deportista pudiera correr empujando a otro en una silla de ruedas. Finalmente, corrieron sin dorsal concluyendo la carrera con éxito. Al año siguiente, en una carrera oficial consiguieron alcanzar una marca clasificatoria para la Maratón de Boston y participaron por primera vez en un evento deportivo de manera oficial. Nacía así el Hoyt’s Team, un equipo donde coraje y corazón formaban uno.


Fuente: Taringa


Rick quiso dar un paso más en su participación en el deporte y le propuso al excoronel la opción de intentar participar en algo insólito para un discapacitado, un Ironman. Un Ironman es una de las pruebas de deporte más complicada del mundo, se trata de una secuencia de carreras utilizando varias modalidades: 4 kilómetros nadando, 180 kilómetros en bicicleta y 42 kilometros corriendo. Si realizar en solitario estas pruebas se antoja una tarea complicada, imaginemos completar esas mismas pruebas arrastrando el peso de otra persona. Dick Hoyd se estuvo entrenando día y noche para soportar el esfuerzo físico que requería este nuevo reto y en 1985 el Hoyt Team participó por primera vez en el Ironman de Hawái, la prueba más prestigiosa del mundo. En natación, Dick tuvo que llevar a su hijo en balsa, la bicicleta tuvo que adaptarla para llevar un pasajero más y en la carrera a pie Dick empujaba una silla de ruedas. Pero juntos lograron hacer un esfuerzo heroico y cruzar la línea de meta, un logro que recibió el reconocimiento popular de héroes.

Esto fue el comienzo de una bonita historia de superación de la familia Hoyt. Desde 1985, ambos participaron en más de 1000 carreras, 6 Ironman, 250 triatlones y 70 maratones. En 1993, consiguieron un hito que quedará intacto muchos años, logrando acabar la Maratón de Boston situados en posición 5083 en una carrera de más 20000 participantes, y con un crono de 2 horas y 40 minutos, tan solo 30 minutos por debajo del récord mundial establecido. Esto solo son datos, pero tanto padre como hijo consiguieron miles de seguidores y personas que apoyaban el valor que habían tenido Dick y Rick para superar de algún modo la barrera de la discapacidad. “Yo nunca me rendí. Yo no estaba corriendo por placer. Si mi hijo necesitaba que le prestara mis brazos y mis piernas para cumplir su sueño, empujarlo era lo mínimo que podía hacer”, afirmó Dick en un artículo que publicó para la revista Soho.

En 2013, fue la última Maratón en la que participaron el heroico dúo. Desafortunadamente no pudieron terminar el recorrido debido al doble atentado ocurrido a escasos metros de la línea de meta, que dejó un resultado de 4 muertos y 300 heridos. Actualmente, Dick se encuentra retirado de la guardia nacional aérea de Estados unidos, tiene 79 años, y Rick se graduó en educación especial y trabaja desarrollando sistemas para ordenadores, actualmente tiene 58 años

Esta es la historia de un padre coraje que hizo todo lo que estuviera en su mano para conseguir que su hijo viviera de la forma más feliz posible, a pesar de su discapacidad. Esta historia ha servido de base para que muchas personas con la misma discapacidad que Rick ganen la carrera más importante, la superación personal.

Amor, esperanza y valía han sido la base de este gran equipo que dejara un legado inolvidable en el deporte. En 2013, el equipo formado por Rick y Dick hoyt ganaron el premio Jimmy V a la perseverancia.







Bibliografía


 
 
 

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