Heysel, el drama que lo cambió todo
- Deporte Desconocido
- 27 nov 2019
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Hace mas de 30 años tuvo lugar uno de los accidentes que marcarían par siempre la historia del fútbol mundial.
Corría el año 1985 y dos gigantes del fútbol europeo y mundial como son Liverpool y Juventus, se enfrentaban en la final de la edición número treinta de la Copa de Europa en el estadio de Heysel, en Bruselas, Bélgica.
El equipo inglés llegaba a la final como los vigentes campeones del torneo tras superar sin muchas dificultades todas las eliminatorias previas. Por su parte, la Juventus aspiraba a conseguir la primera “orejona” de su historia, tras ganar también con relativa facilidad a sus rivales en los enfrentamientos directos.
El aclamado partido se disputaría el 29 de mayo, y lo que se preveía una gran fiesta del fútbol se tornó en uno de los días mas negros de la historia de este deporte. El conocido como fenómeno hooligan había estallado en el viejo continente los años previos a esta final, pero el problema se volvió especialmente preocupante en Inglaterra, lugar donde había surgido esta tendencia y donde los aficionados se empleaban con especial dureza.

Estadio de Heysel. Fuente: The Anfield Wrap
Horas antes del comienzo del partido, los aficionados radicales de los “reds” comenzarón a formar altercados en el centro de la ciudad del Bruselas. Innumerables peleas, atracos a tiendas, ataques indiscriminados a mujeres o destrozo de bares fueron algunos de los lamentables sucesos que comenzaron a ensuciar un día que se convirtió, para mal, en histórico.
A pesar de los graves indicentes que ya habían provocado, los hooligans ingleses no pararon ahí y trasladaron la violencia de las calles al estadio. A medida que se acercaba la hora de comienzo del partido, las gradas del Heysel fueron llenándose de aficionados de ambos equipos, separados en distintas zonas del campo. Entre dos de estas zonas de aficionados, cerca de uno de los corners, existía la denominada “zona Z”, una zona neutral destinada a aficionados locales que quisieran acudir a ver el partido. En esa zona del estadio, hooligans del Liverpool coincidieron con un amplio número de tifosi (nombre que reciben los hooligans italianos) juventinos, y ahí fue cuando comenzaron realmente los problemas.
Los radicales “reds”, se cuenta que, en un claro estado de embriaguez, comenzaron a atacar a los tifosi, en un primer momento mediante el lanzamiento de objetos, algo que fue contestado por los radicales juventinos de la misma forma, hasta que se produjo el enfrentamiento cara a cara entre las dos aficiones tras romperse la fina valla que los separaba. Los hooligans cargaron contra la afición rival produciendo que la masa de aficionados italianos que allí se encontraba comenzara a retroceder hacía lo que suponía un callejón sin salida, y, por ende, a amontonarse los unos con los otros. Todo esto fue visto por todo el mundo, ya que las televisiones ya habían comenzado a emitir las previas del partido desde el estadio.
Como consecuencia de la violencia de los hooligans ingleses, se inició una avalancha que trajo unas consecuencias devastadoras. 39 personas murieron por asfixia o aplastamiento y se estima que otras 600 resultaron heridas.
Pese a la dramática situación, la UEFA decidió que se disputara el partido con el objetivo de evitar un mayor número de victimas por miedo a posibles nuevos altercados, a pesar de la negativa de los miembros de ambos equipos. Casi una hora y media mas tarde de la hora prevista, el partido comenzó aun con cadáveres en las inmediaciones del terreno de juego. Finalmente, la Juventus ganó la final por 1-0 con un gol de Platini de pena máxima, aunque para ese momento el fútbol ya había pasado a un segundo plano.
Al día siguiente, se anunció una sanción por parte de la UEFA en la que se prohibía la participación de clubes ingleses en competiciones europeas en los siguientes 5 años, ampliando la sanción en 10 años al Liverpool, aunque finalmente le redujeron la sanción a 6.
Lo sucedido en Bruselas hizo que la gente asociara fútbol con violencia, por lo que durante un tiempo la afluencia de público a los estadios europeos disminuyo notablemente. Tras estos hechos, la FIFA tuvo un duro trabajo por delante para tratar de restaurar el orden en el mundo del fútbol. Se tomaron medidas como eliminar las zonas sin asientos en la grada, se comenzaron a realizar cacheos a la entrada de los estadios, se instalaron las primeras cámaras de videovigilancia o se prohibió la introducción al campo de elementos que pudieran ser arrojadizos, entre otras.
La tragedia de Heysel, junto con lo producido pocos años más tarde en Hillsbough, marcó un antes y un después en el fútbol mundial, abriendo una época que daría inicio al fútbol moderno que hoy conocemos.
Bibliografía












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