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El genio de las bicicletas

Actualizado: 21 may 2020

Graeme Obree, también conocido como el escocés volador, fue uno de los grandes revolucionarios en la historia del ciclismo.

Hugo García García



Graeme Obree nació en Nuneaton, Reino Unido, un 11 de septiembre de 1965. Desde muy joven, Graeme mostro un gran interés por el mundo de la mecánica y, en especial, por el ciclismo. Tras acabar sus estudios, y mientras se dedicaba al ciclismo de forma amateur, Obree montó su propia tienda de bicicletas, donde también se dedicaba a fabricar cuadros para estas de manera personalizada.

Poco a poco, Graeme se fue obsesionando con el hecho de conseguir un cuadro de bicicleta más aerodinámico, de tal manera que el ciclista pudiera reducir considerablemente sus tiempos en las pruebas. Para ello, se basaba en su propia experiencia a la hora de construir los cuadros y en las pruebas que realizaba con ellos, de esta manera, poco a poco, fue perfeccionando su concepto de cuadro aerodinámico. 

Graeme fue participando en pruebas amateur con su nueva bicicleta, y en el año 1993, asfixiado por las deudas económicas de su tienda, decidió que la mejor manera de salvar su situación era tratar de batir el récord del mundo de la hora, una prueba de velocidad ciclista cuyos beneficios económicos solucionarían sus problemas. A pesar de lo increíble que resultaba que un ciclista amateur se propusiera de forma seria este reto, Graeme estaba convencido de que, con su nuevo cuadro aerodinámico, lo lograría. El poseedor de ese récorden aquel momento era desde hacía 9 años el italiano Francesco Moser, ganador de pruebas tan prestigiosas como la Milán-San Remo, la Flecha Valona o el Giro de Italia, y el cual aúnse encontraba en activo y en plenitud de facultades, algo que hacía aún más complicada la empresa.

Obree siguió trabajando durante los siguientes meses en mejorar todo lo posible su bicicleta para lograr la hazaña, y fue un paso más allá, ya que trato de diseñar un cuadro que permitiera la postura más aerodinámica del ciclista encima de la bici. Tras un tiempo, consiguió su objetivo de la manera más inverosímil posible, ya que lo logró colocando rodamientos de lavadora a su bicicleta para un mejor rendimiento de esta, y también fijo los pies a los pedales, acortó el manillar y eliminó la barra superior del cuadro para evitar que las piernas chocaran con ella. De esta forma, la postura que debía adoptar el ciclista, con los codos pegados al cuerpo y el pecho lo más cerca del manillar posible, hacía que no cortara tanto el viento y le permitiera ser mucho más rápido. A esta posición se le daría el nombre de “ The tuck”, algo así como “el encogido”.

De este modo, llegamos al 16 de julio de 1993, el día en el que Obree intentaría batir el récord de la hora en el velódromo de Vikingskipet, en Noruega. En su primer intento, el escocés no lograría su objetivo quedándose a menos de un kilómetro, sin embargo, obsesionado con que era capaz de hacerlo, se propuso volver a intentarlo al día siguiente. Y así fue, sin apenas descanso, a primera hora del siguiente día, fue al velódromo a tratar de batir el récord. Esta vez sería la buena, y por fin logró batir el récord de la hora estableciendo un registro de 51 kilómetros y 596 metros.

GraemeObree. (s. f.). [Fotografía]. Recuperado el 19-05-20 de https://www.topbici.es/el-ciclismo-segun-graeme-obree/


A pesar de su gran gesta, su récord no se mantendría mucho tiempo, ya que apenas unos meses después, el también escocés Chris Boardman se lo arrebató por una diferencia de 674 metros en la prueba disputada en el velódromo de Burdeos. Debido a esto, Obree decidió que debía volver a competir para obtener de nuevo un récord que pusiera en valor su bicicleta, y esta vez lo haría en la prueba de velocidad de persecución individual, donde se enfrentaría a Boardman cara a cara.

Este duelo despertó una gran expectación en el mundo del ciclismo ya que un ciclista prácticamente amateur estaba tratando de arrebatar un récord al campeón olímpico del momento y considerado uno de los mejores velocistas en bicicleta del mundo, por lo que todo el mundo quería ver ese duelo. Y como no, durante esa carrera saltó la sorpresa para muchos y Obree logró vencer a Boardman y al resto de competidores coronándose de este modo como Campeón del mundo de Persecución.


Fuente: YouTube   Autor: TJSSports   Recuperado:19-05-20


En muy poco tiempo, Obree había pasado de ser un completo desconocido con una pequeña tienda de bicicletas en su ciudad natal, a convertirse en un adelantado del ciclismo gracias a sus récords y al novedoso diseño de su bicicleta. Sin embargo, Obree no quería detenerse ahí, buscaba seguir batiendo récords que demostraran el poderío de su bicileta. De esta forma, el 1994, se propuso de nuevo batir el récord de la hora que Boardman le había arrebatado, y otra vez lo consiguió estableciendo una marca de 52 kilómetros y 713 metros, superando en más de 500 metros la marca anterior. 

Graeme Obree no solo estaba logrando batir récords, si no también estaba haciendo que todo el mundo se fijara en su bicicleta y en la postura que adoptaba, siendo copiada por bastantes ciclistas, especialmente en pruebas de velocidad, durante los siguientes meses.  Sin embargo, esto que podría haber supuesto una auténtica revolución en el mundo del ciclismo, fue frenado por la Unión Ciclista Internacional, la cual se encontraba preocupada por como estos cambios podían afectar al mundo del ciclismo. Por ello, la UCI prohibió a partir del año 1994 la bicicleta de Obree y cualquier otro tipo de bicicleta en la que se adoptara la postura de “The Tuck”.

Como es lógico, Obree se negó a acatar la medida de la UCI, por lo que fue descalificado de todas las pruebas oficiales. No obstante, se propuso diseñar una nueva bicicleta que le permitiera de nuevo mejorar la aerodinámica y la postura del ciclista para poder competir de esta manera en los mundiales de 1995. De nuevo, creó una bicicleta completamente innovadora haciendo totalmente lo contrarío que, con la bicicleta anterior, en este caso, colocó el manillar lo más alejado posible del cuerpo de tal forma que el ciclista adoptara una postura muy reclinada hacia delante, que adoptó el nombre de “Superman”.

Con esta nueva técnica y con una bicicleta totalmente renovada, Obree logro alzarse con el mundial de 1995, convencido de que en este caso su bicicleta tendría el éxito que el esperaba. Sin embargo, poco tiempo después del mundial, la UCI volvió a prohibir la bicicleta alegando problemas de seguridad para los ciclistas, lo que hizo que prácticamente Graeme Obree se retirará del ciclismo profesional.

A pesar de que Obree fue desposeído de todos sus títulos por parte de la UCI, finalmente, en el año 2014, volvió a concedérselos. Hoy en día, las dos bicicletas creadas por Obree estas expuestas en el Museo Nacional de Escocia y su figura está considerada como una de las más revolucionarias dentro del mundo del ciclismo.

BIBLIOGRAFÍA

 
 
 

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