El atleta imparable
- Deporte Desconocido
- 10 dic 2019
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El fondista y mediofondista norteamericano se convirtió en una leyenda del atletismo a pesar de su muerte prematura.
Steve Roland Prefontaine fue uno de esos deportistas distintos, de aquellos que con un estilo propio y definido son capaces de revolucionar cualquier disciplina. Hijo de un militar norteamericano y una alemana que su padre conoció durante la ocupación estadounidense de Alemania en el contexto de la II Guerra Mundial, Prefontaine se convirtió en uno de los mitos de deporte en los años 70.
Desde muy pequeño comenzó a practicar deporte debido a que era un niño demasiado activo como para retenerlo mucho tiempo dentro de casa. Sus inicios se produjeron en el baloncesto y en el fútbol americano, especialmente en este último, hasta que con 12 años Prefontaine descubrió el atletismo, un deporte que se ajustaba a la perfección a sus condiciones físicas, ya que se trataba de un chico muy delgado y alto.
Poco a poco, el joven Steve comenzó a correr y a mejorar como atleta, hasta que en el Marsfield High School, durante la época de instituto, Prefontaine batió 19 récords nacionales de su categoría. Conocido por su pelo largo, su forma de correr era muy intensa y agresiva, buscando siempre situarse a la cabeza en la carrera para imponer un ritmo muy alto aún a riesgo de desfondarse. Su gran desempeño en el atletismo durante el instituto hizo que la mayoría de universidades de Estados Unidos se interesara por él.
Finalmente, Prefontaine se decantó por la Universidad de su Oregón natal, en parte influenciado por la figura de Bill Bowerman, director de atletismo de la universidad y futuro cofundador de Nike, quien se convertiría en una figura clave durante su carrera. Tras tres años en la universidad, Prefontaine se graduó tras haber logrado 7 títulos nacionales y dos títulos absolutos de atletismo.
Tras su paso universitario, Prefontaine renunció al profesionalismo para lograr su sueño de participar en unos Juegos Olímpicos, lo que no impidió que siguiera cosechando éxito tras éxito. En el año 1972, consiguió uno de los mayores triunfos de su carrera al batir el récord nacional en los 5.000 metros lisos en la prueba disputada en Hayward Field de Eugene, posiblemente la pista más famosa de todos los Estados Unidos. Gracias a esa victoria, en la que logró una marca de 13:22.8, Prefontaine lograba su sueño al conseguir una plaza para los Juegos Olímpicos que se disputarían en Alemania en el mes siguiente.

Steve Prefontaine durante una carrera. Fuente: Mente sana en cuerpo sano
Sin embargo, las cosas en Múnich no salieron como todos esperaban. Tras un inicio de carrera con una gran intensidad, Prefontaine lideraba a falta de 5 vueltas, no obstante, ni un cambio de ritmo cuando restaban 1.500 metros para la meta evito que sus rivales acabaran superándole y terminara la carrera finalmente en cuarto lugar. A pesar de realizar una magnifica prueba, el atleta norteamericano no logró la hazaña de ser el primer atleta menor de 25 años en lograr ganar la prueba de los 5.000 metros lisos olímpicos.
Tras esta decepción, Prefontaine se alejó de las pistas durante unos meses para volver más fuerte que nunca. Entre 1973 y 1975 no dejó de conseguir triunfos en diferentes categorías como 1500, 3000, 5000, 10.000 metros o la milla, teniendo como único objetivo participar en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976.
Un año antes de la disputa de los Juegos Olímpicos, el 29 de mayo de 1975, Prefontaine lograría una nueva victoria histórica otra vez en el Hayward Field de Eugene, como ya ocurrió en 1972. En esta ocasión, consiguió su victoria número 25 seguida en la distancia superior a la milla, registrando una marca de 13:23.8, demostrando una gran superioridad ante sus rivales y postulándose como uno de los favoritos para conseguir el oro olímpico. Sin embargo, esa sería la última carrera que disputaría el de Oregón.
Tras la prueba, Prefontaine fue a celebrar su gran temporada con algunos de sus compañeros. Al terminar la fiesta, acompañó a casa a su amigo y también atleta Frank Shorter, y ya de regreso a su casa, perdió el control del coche y al salirse de la carretera chocó con una roca que provocó que el vehículo volcara. Prefontaine murió antes de que un vecino consiguiera ayuda para rescatarle.
Su muerte causó una gran conmoción en el mundo del atletismo y en todo Estados Unidos, donde se había convertido en un autentico ídolo nacional. Prefontaine fue uno de los máximos responsables del auge del atletismo en todo el país y su figura era respetada más allá de lo deportivo. A la fecha de su muerte, el atleta ostentaba todas las marcas nacionales de atletismo desde los 2000 a los 10.000 metros, lo que nos da una idea del vacío que dejaba su fallecimiento al mundo del deporte en general.
A modo de homenaje, el reloj de la pista de Hayward Field fue parado a los 12:36.2 minutos, una marca a la que Prefontaine quería llegar en los 5.000 metros lisos. También, ese mismo año, la Organización de Pista y Campo de los Estados Unidos decidió inaugurar una prueba de atletismo con su nombre: el Prefontaine Classic, que a día de hoy sigue celebrándose. Su vida también ha sido llevada al cine en dos películas: “Sin Límites” y “Prefontaine”; y en el 30 aniversario de su muerte, Nike le dedico un anuncio con el título de “Pre-Lives”, además de homejearle en un artículo de la revista Sports Illustrated y de nombrar uno de los edificios de la sede de la multinacional con su nombre.
A pesar de su prematura muerte, Hoy en día Prefontaine es recordado como lo que realmente fue, un deportista que cambió su deporte y trascendió en la sociedad.
Bibliografía












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